(Presentación de la autora Carmen Valdivia Campos, acto del 27 de junio en el Centro de Servicios Sociales Comunitarios de Iznalloz, dentro de la Semana Cultural 2018).

Hija de andaluces: su padre, el acatuccitano Antonio Valdivia Garrido (1914-1991), destacado miembro de la Sociedad Obrera “El Progreso”, afecta a la UGT. Avispado en los negocios, era conocido en el pueblo de Iznalloz como “el brevilla”, y es el protagonista de la historia biográfica que Carmen cuenta en el libro que hoy nos presenta; su madre, la ruteña Victoria Campos, la mujer que probablemente sea la responsable de que Carmen esté hoy aquí con nosotros, porque gracias a su tesón y constancia ante la adversidad, pudo reunir los recursos necesarios para que Carmen pudiera formarse en uno de los mejores centros académicos de Montreal (Canadá), donde pudo encontrar amigos y amigas de todas las partes del mundo, especialmente de exiliados europeos.

Carmen tiene una vida de película. Una vez finalizada la 2ª Guerra Mundial, su padre, que contaba entonces con una edad de 30 años y se encontraba recluido en el campo de concentración de Buarfa, pasó a una base americana establecida provisionalmente en Marruecos. A los pocos años conoció a su madre y formaron la familia donde nació Carmen. Su infancia la pasó en Marruecos. Ya desde niña Carmen estuvo rodeada de personas de diversos orígenes, de procedencias remotas, tanto que mientras sus padres atendían sus pequeños negocios, ella podía estar pasando la jornada en la playa con un matrimonio formado por una danesa y un iraquí. AQUÍ APRENDÍ LA TOLERANCIA, nos cuenta Carmen. El valor de la persona como ser humano, sin prejuicios de ningún tipo: LA TOLERANCIA.

Mientras su padre prosperaba en los negocios, primero con una pequeña fábrica de jabones y después vendiendo género por todo Marruecos traído desde Francia, Carmen iba creciendo y despertaban en ella algunas de sus grandes pasiones, como el baile o el canto. “Fíjate en los pies”, le decía su padre cuando acudían a algún espectáculo; “Parece que la payilla sabe moverse”, le decía el vecino gitano de su patio… Y es que no había, no hay, que insistirle demasiado para que se lance a la pista de baile o nos entone un sentido quejío o el más ortodoxo canto lírico. La singularidad genética de sus cuerdas vocales la hacen tener una predisposición especial para ello, tal vez sea por su constante entrenamiento en multitud de sonidos y lenguas de todas las partes del mundo.

Cuando las circunstancias políticas se complicaron en Marruecos por las presiones independentistas y la consecución de la independencia de Francia en la década de los 60, su familia tuvo que escoger entre Bélgica, Canadá y Australia a propuesta del alto comisionado de la ONU para abandonar el país. La familia de Carmen eligió Canadá y allá que fueron otra vez en octubre de 1964 a continuar luchando por tener una vida digna y plena, con los pocos o muchos recursos que pudieron salvar de su periplo en Marruecos. Cuenta Carmen que fue duro adaptarse, pues había entonces mucha intolerancia por parte de los ciudadanos canadienses de origen inglés, también con tensiones independistas. A los pocos días de su llegada, la madre de Carmen se las apañó para matricular a su hija en el mejor centro educativo de Montreal, el Liceo Francés. Impresiona la determinación de esta mujer y lo avanzado de su pensamiento en cuanto a lo que deseaba para su hija. Aún se pregunta Carmen de dónde pudo sacar su madre los recursos que sirvieron para darle esa formación.

En el Liceo Carmen encontró una vez más a personas de diversos orígenes mundiales y se formó para acceder a la Universidad como lo hubiera hecho cualquier joven residente entonces en Francia. A los pocos años obtuvo la licenciatura en Filología Francesa y hoy es, ya retornada en España desde hace unas décadas, profesora titular en la Facultad de Traducción e Interpretación de la Universidad de Granada.

Carmen es autora de diversas publicaciones en periódicos y revistas especializadas. Su habilidad para el conocimiento de los idiomas le ha permitido además compaginar sus labores de profesora con trabajos de traducción simultánea en Sevilla, o también, formar parte durante 9 años de la organización del Festival de Teatro de Granada, otra de sus grandes pasiones, de la que dice que ha sido una de sus experiencias más enriquecedoras a nivel personal y profesional.

Carmen Valdivia Campos, una andaluza cosmopolita que seguramente ha heredado la capacidad de adaptación de su padre a las situaciones adversas; el tesón y la determinación de su madre para que no olvidemos nuestra historia reciente, ni aquí ni en el resto de Europa; hoy nos hace un hueco entre sus muchas actividades y contactos a través de medio mundo para presentarnos su libro “Testimonios de exiliados españoles. El campo de concentración de Buarfa en Marruecos”, un libro que es pionero, y por ello ha despertado enorme interés tanto nacional como internacional, en el tratamiento de este hasta ahora desconocido campo de concentración marroquí, que estuvo controlado por el gobierno colaboracionista francés sometido al dictado del Fürher alemán.

Más información: Presentación del Libro en Rute en la Bodega Museo del Anís, you tube. Antonio Valdivia Garrido, fundación pablo iglesias

Posteado en Cultura, Educación, Igualdad, Tercera Edad el 28 - Jun - 2018